jueves, 11 de junio de 2015

Sombras, de Alberto Compañy

Sombras
………..se llena de sombras, sí. Qué oscuras que son, en ellas no hay nada. Disculpa, estoy muda, yo quedo muda cuando pienso, y ahora que pienso, pienso que no siempre fui hoy; o sí, siempre fui hoy, pero otros hoy, los hoy del pasado que hoy, son ayer. Las sombras los convierten en hoy, pero  sin imagen, no hay luz, hay recuerdos, y los recuerdos son siempre presentes.
Antes de ser yo, era nada, pero estas sombras me dejan ver los recuerdos, recuerdos de otros, porque yo no estaba, claro eso lo sé por Rosseto, que así lo llamaban todos a quien me construyó y que luego vivió dentro de mí. El  siempre se refería a otros cuyos nombres no recuerdo, pero que serían amigos ya que pasaban horas hablando, también del pasado, y en ese pasado estaba lo anterior a mí, y detallaba, digo que antes de mí no había nada, y yo me pregunto porque  nada si acá según él  contaba, era todo pasto y entre el pasto un camino serpenteante muy angosto, tanto como necesitan las patas de una vaca para  andar, porque justamente era eso lo que había marcado el camino en el pasto, según contó Rosseto, él lo dijo no yo, pues desconozco  por no haberlo  visto, si el continuo caminar de una vaca al cruzar este descampado para ir y venir diariamente desde su dueño hasta donde pastaba podía haber marcado esa senda, que tampoco vi, pero él vio.
Lo demás, quiero decir lo que está mas acá de la nada, eso lo recuerdo yo en estas sombras. Hay heridas con ángulos, piolines, palas y ruidos y hay también risas, que las supongo alegría, y me pregunto si está bien que haya risas en un nacimiento. Porque en mi caso no sé si fueron justas esas risas ya que al haber nacido  yo, algo dejó de ser como era y eso, así como era, seguro que alegraría también a alguien – eso lo intuyo-, y si es así, ese alguien perdió esa alegría que  seguramente le produciría  risa y entonces las risas por mi originadas son  la pena de otro y eso me apena; entonces termino aceptando que las sombras traen pena; que pena entonces que existan.

                    Alberto Compañy

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