lunes, 19 de octubre de 2015

La vida sin reloj, de Alberto Compañy

La vida sin reloj
….pero si acabo de acostarme. Y ya suena el timbre. Seis y cuarto. No puede ser. Siete y cuarto, acaso. Más cerca Ocho y cuarto. Este despertador será un portento de relojería suiza, pero sus agujas son tan finas que apenas si se ven. Nueve y cuarto. Tampoco. Los espejuelos. Diez y cuarto. Eso sí. Además, el día se pinta en color de media mañana sobre el amarillo de las cortinas…       sí, es verdad, ahora veo claramente, por esa convención humana que llaman hora, debo aceptar que son las Diez y cuarto. Pensando bien, qué puede significar que sean las diez y cuarto?, en todas partes son las diez y cuarto?; no, en Chile son las nueve y cuarto, en Italia son las tres y cuarto pero de la tarde, y que cambia eso? Si ahora el mundo decidiera explotar, unos moriríamos a las diez y cuarto, otros a las nueve y cuarto y otros a las tres y cuarto, y cuál sería la diferencia? Este uno de los tantos corsés que el hombre ha creído necesarios imponerse para vivir. Me parece ridícula la dependencia que el organismo más evolucionado del planeta tiene con un engranaje que sólo gira y que cual postas en el camino va ordenando cuándo se debe dormir, cuándo comer, cuándo salir, cuándo entrar, cuándo hacer el amor, y hasta cuándo morir; sí, tal cual, el reloj nos ha puesto fecha de vencimiento. Nacemos y pasados cincuenta mil giros de la agujitas quedamos fuera de la vida. Sin reloj no habría viejos, la gente moriría así de golpe no teniendo edad, sólo habiendo vivido, mucho o poco, eso es relativo, sí, relativo a cosas que por lo general dependen de uno mismo -siempre caben excepciones, claro-   La gente fue educada con el concepto de que ese guardia de nuestra vida es el coordinador de las relaciones en la sociedad y gracias a sus órdenes podemos hacer todos lo mismo simultáneamente, que no significa mejor. Admito que es así, pero no estoy de acuerdo con que sea así. Si lo estuviera aceptaría ser un soldado de tropa en un mundo militarizado, no habiendo para mí otra tarea que no sea obedecer a esa maquinita; una maquinita que me va descontando inexorablemente con cada uno de sus latidos, el tiempo que ya he gastado. Me rebelo ahora y acá, tengo deseos de dormir y lo haré, por lo demás, hay allí un mundo maravilloso, viviré en él con lo que él me dé, y comeré cuando me vengan ganas, y descansaré cuando esté cansado y buscaré a la gente cuando lo desee y moriré cuando llegue el día, y no sabré cuántos años tengo y entonces no seré joven ni seré viejo y…. no me importa, porque habré sido libre.

                                         Continuando a Alejo Carpentier.

                                Alberto Compañy

Taller Literario Los Quirquinchos 2015
Coordina: Susana Rozas.


Edward Hopper. Pinturas.

"Toda creación transforma las circunstancias personales o sociales en obras insólitas. El hombre es el olmo que da siempre peras imposibles. "
                                              Octavio Paz
Digresión filosófica
Lighthouse hill.
Casa de departamentos.

Taller Literario Los Quirquinchos 2015

miércoles, 14 de octubre de 2015

Carta a Cleopatra, Maru Alcauza.

Querida Faraona
   No puedo más que asombrarme ante tanto despliegue de lujuria y poder, querida amiga, haz hecho galopar hombres por el desierto y por tu alcoba, por doquier, siendo la envidia de muchas mujeres, contemporáneas y posteriores a ti.
 Soberana de la intriga palaciega, maestra de la Geopolítica, entre tus finos linos se trazaron más mapas que rutas Marco Polo. No dejo atrás mi perplejidad, teniendo en cuenta tu fealdad, tu nariz filosa, tal vez más que tu lengua insidiosa, que a dos guerreros romanos hizo enfrentar.
  Qué extraño sortilegio causabas entre ellos?, malvada ofidia, tan grandiosa y sola, en tu pequeño y esmirriado cuerpo, dime faraona?, qué encanto oculto entre aceites e inciensos, pudiste derrochar, si eras mala, manipuladora y fría como el mármol del mausoleo al que fuiste a descansar. Misterios del amor que nadie supo advertir, pero que han alcanzado para tu fama en la historia perdurar.
  Haz quedado sola, faraona, muda entre tus oros y piedras preciosas, ni el César, ni Marco Antonio te acompañaron bella, a tu morada final.
  Caíste en tu propio abismo, ataviada como yendo al altar.

   Pensar que a tantos hombres dejaste en sus infortunios, cuando no cesabas en tu afán, de gloria dorada, allí estás dorada reina, abandonada en tu tumba, sólo el veneno de esa Api te pudo equiparar, hasta hacerte callar!!!
                                                         Mariela Alcauza



Taller literario Los 

Quirquinchos 2015.

Coordina: susana rozas.

lunes, 12 de octubre de 2015

12 de octubre. Las palabras.




Las palabras


…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van
zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.


               de Confieso que he vivido, Pablo Neruda.


domingo, 11 de octubre de 2015

Cadáver Exquisito

Cadáver Exquisito   LQ 1

El amanecer siempre en su mismo lugar
mirar películas me despierta sentimientos.
La lluvia golpea sobre el vidrio
el presente me hace feliz.


El sol está fuerte y brillante.
La luz del alma
  

          y                      Dejó de llover. 
 Mariana; Cecilia; Silvana;
Javier; Daniela; Andrea; Susana















En ese prado de mi alma,
El amor lleva el viento

La palabra me mata

Las miradas pudieron más:

Conjuro armónico

    Será tu guía.






            Alberto; Mariela; Perla; Nery; Susana

Taller Literario Los Quirquinchos 2015

viernes, 9 de octubre de 2015

Dos cuentos, Maru Alcauza

Taller Literario: Los Quirquinchos 2015


- !CÓMO?, NOS HAN ENCERRADO A LOS DOS!, A LOS DOS NO!, A UNO SOLO, -DIJO LA MUCHACHA-, PASÓ A TRAVÉS DE LA PUERTA Y DESAPARECIÓ.
EL HOMBRE SIGILOSAMENTE OBSERVÓ HACIA AMBOS LADOS, EXTRAÑADO, CAUTELOSO, YA EN OTRAS OPORTUNIDADES, LE PARECIÓ VERLA, CON SUS CABELLOS RENEGRIDOS Y ESA LÁNGUIDA FIGURA CASI TRANSPARENTE, RECORDABA HABERLA VISTO EN EL JARDÍN CERCA DE LOS ROSALES, CAMINANDO POR EL ALTILLO, LA ESCUCHO CANTANDO MIENTRAS BAJABA LA ESCALERA Y HASTA ALGUNAS NOCHES, LE PARECIÓ SENTIR SU RESPIRACIÓN, JUNTO A EL EN SU LECHO. BUSCO EN SU MEMORIA, Y VARIOS RECUERDOS VOLVÍAN A EL COMO FLASHES, EN SUS OÍDOS RESONABA SU VOZ TAN SUAVE, CON ESE TONO PAUSADO Y SEGURO.
!QUÉ PUERTA MÁS PESADA!- VOLVIÓ A OÍR, RECORRIÓ NUEVAMENTE EL LUGAR, PERO ESTA VEZ, ESTABA SOLO, EN SU HABITACIÓN, SENTÍA FRIÓ Y ANGUSTIA, LA ANGUSTIA DEL QUE SUEÑA ALGO HERMOSO Y DESPIERTA DE UN SOBRESALTO, CONECTANDO A INTERVALOS CON LA REALIDAD, PUDO DISCERNIR QUE ESA PUERTA NO TENIA PICAPORTE INTERNO, SOLO PAREDES ACOLCHADAS...

Maru Alcauza

GOLPEAN A LA PUERTA...

ELLA CREÍA QUE ESTABA SOLA, QUE YA NO PODRÍA CORRER LA CORTINA DE SU PUERTA DE ENTRADA Y VER ALGÚN ROSTRO FAMILIAR, QUE EL ÉXODO DE LOS POBLADORES, DEBIDO A UN SINFÍN DE INFORTUNIOS, ENTRE ELLOS, LA FALTA DE TRABAJO, LA HABÍA CONDENADO AL OLVIDO, ESE OLVIDO QUE ENFRÍA LOS HUESOS, PORQUE UNO PUEDE ESTAR SOLO. PERO OLVIDADO JAMÁS, ESO Y EL ABANDONO CORREN PARALELOS POR EL SENDERO DEL DOLOR.
SU JARDÍN EXUBERANTE, LE PARECÍA UN PÁRAMO, LAS CASAS COLINDANTES FANTASMAS DE CEMENTO.
 DE REPENTE, UN SONIDO, LA SACÓ DE AQUELLA NOSTÁLGICA ENSOÑACIÓN, UN LEVE GOLPETEO, CASI IMPERCEPTIBLE EN SU PUERTA.  DESCORRE LA CORTINA, NADA, VUELVEN A GOLPEAR, Y YA CREYENDO ESTAR LOCA, LA ABRE DE SECAMENTE.
DEL OTRO LADO UN GRITO DE SUSTO, POR LO INTEMPESTIVO DE SU ABRIR, MAS CALLÓ SU PROPIO GRITO, AL VER DEL OTRO LADO, A UN NIÑO DE 7 U 8 AÑOS, PIDIENDO COMIDA, HABÍA PERDIDO A TODA SU FAMILIA, ELLA CONTUVO SUS EMOCIONES Y LE DIO PASO, COBIJO, Y PUDO SENTIR OTRA VEZ, QUE HABÍA ESPERANZAS..

jueves, 8 de octubre de 2015

El libro de las preguntas, Pablo Neruda.

Libro de Las Preguntas
Pablo Neruda

I
Por qué los inmensos aviones
No se pasean con sus hijos?

Cuál es el pájaro amarillo
Que llena el nido de limones?

Por qué no enseñan a sacar
Miel del sol a los helicópteros?

Dónde dejá la luna llena
Su saco nocturno de harina?
II
Si he muerto y no me ha dado cuenta
A quién le pregunto la hora?

De dónde saca tantas hojas
La primavera de Francia?

Dónde puede vivir un ciego
A quien persiguen las abejas?

Si se termina el amarillo
Con qué vamos a hacer el pan?
III
Dime, la rosa está desnuda
O sólo tiene ese vestido?

Por qué los árboles esconden
El esplendor de sus raíces?

Quién oye los remordimientos
Del automóvil criminal?

Hay algo más triste en el mundo
Que un tren inmóvil en la lluvia?

IV
Cuántas iglesias tiene el cielo?
Por qué no ataca el tiburón

A las impávidas sirenas?
Conversa el humo con las nubes?

Es verdad que las esperanzas
Deben regarse con rocío?
V
Qué guardas bajo tu joroba?
Dijo un camello a una tortuga.

Y la tortuga preguntó:
Qué conversas con las naranjas?

Tiene más hojas un peral
Que Buscando el Tiempo Perdido?

Porqué se suicidan las hojas
Cuando se sienten amarillas?

VI
Por qué el sombrero de la noche
Vuela con tantos agujeros?

Qué dice la vieja ceniza
Cuando camina junto al fuego?

Por qué lloran tanto las nubes
Y casa vez son más alegres?

Para quién arden los pistilos
Del sol en sombra del eclipse?

Cuántas abejas tiene el día?
VII
Es paz la paz de la paloma?
El leopardo hace la guerra?

Por qué enseña el profesor
La geografía de la muerte?

Qué pasa con las golondrinas
Que llegan tarde al colegio?

Es verdad que reparten cartas
Transparentes, por todo el cielo?

VIII
Qué cosa irrita a los volcanes
Que escupen fuego, frío y furia?

Por qué Cristóbal Cólon
No pudo descubrir a España?

Cuántas preguntas tiene un gato?
Las lágrimas que no se lloran

Esperan en pequeños lagos?

O serán ríos invisibles
Que corren hacia la tristeza?

IX
Es este mismo el sol de ayer
O es otro el fuego de su fuego?

Cómo agradecer a las nubes
Esa abundancia fugitiva?

De dónde viene el nubarrón
Con sus sacos negros de llanto?

Dónde están los nombres aquellos
Dulces como tortas de antaño?

Dónde se fueron las Donaldas,
Las Clorindas, las Eduvigis?

X
Qué pensarán de mi sombrero
En cien años más, los polacos?

Qué dirán de mi poesía
Los que no tocaran mi sangre?

Cómo se mide la espuma
Que resbala de la cerveza?

Qué hace una mosca encarcelada
En un soneto de Petrarca?

XI
Hasta cuándo hablan los demás
Si ya hemos hablado nosotros?

Qué diría José Martí
Del pedagogo Marinello?

Cuántos años tiene Noviembre?

Qué sigue pagando el Otoño
Con tanto dinero amarillo?

Cómo se llama ese cocktail
Que mezcla vodka con relámpagos?

XII
Y a quién le sonríe el arroz
Con infinitos dientes blancos?

Por qué en las épocas oscuras
Se escribe con tinta invisible?

Sabe la bella de Caracas
Cuántas faldas tiene la rosa?

Por qué me pican las pulgas
Y los sargentos literarios?

XIII
Es verdad que sólo en Australia
Hay cocodrilos voluptuosos?

Cómo se reparten el sol
En el naranjo las naranjas?

Venía de una boca amarga
La dentadura de la sal?

Es verdad que vuela de noche
Sobre mi patria un cóndor negro?

XIVLibro de Las Preguntas
Pablo Neruda

I
Por qué los inmensos aviones
No se pasean con sus hijos?

Cuál es el pájaro amarillo
Que llena el nido de limones?

Por qué no enseñan a sacar
Miel del sol a los helicópteros?

Dónde dejá la luna llena
Su saco nocturno de harina?
II
Si he muerto y no me ha dado cuenta
A quién le pregunto la hora?

De dónde saca tantas hojas
La primavera de Francia?

Dónde puede vivir un ciego
A quien persiguen las abejas?

Si se termina el amarillo
Con qué vamos a hacer el pan?
III
Dime, la rosa está desnuda
O sólo tiene ese vestido?

Por qué los árboles esconden
El esplendor de sus raíces?

Quién oye los remordimientos
Del automóvil criminal?

Hay algo más triste en el mundo
Que un tren inmóvil en la lluvia?

IV
Cuántas iglesias tiene el cielo?
Por qué no ataca el tiburón

A las impávidas sirenas?
Conversa el humo con las nubes?

Es verdad que las esperanzas
Deben regarse con rocío?
V
Qué guardas bajo tu joroba?
Dijo un camello a una tortuga.

Y la tortuga preguntó:
Qué conversas con las naranjas?

Tiene más hojas un peral
Que Buscando el Tiempo Perdido?

Porqué se suicidan las hojas
Cuando se sienten amarillas?

VI
Por qué el sombrero de la noche
Vuela con tantos agujeros?

Qué dice la vieja ceniza
Cuando camina junto al fuego?

Por qué lloran tanto las nubes
Y casa vez son más alegres?

Para quién arden los pistilos
Del sol en sombra del eclipse?

Cuántas abejas tiene el día?
VII
Es paz la paz de la paloma?
El leopardo hace la guerra?

Por qué enseña el profesor
La geografía de la muerte?

Qué pasa con las golondrinas
Que llegan tarde al colegio?

Es verdad que reparten cartas
Transparentes, por todo el cielo?

VIII
Qué cosa irrita a los volcanes
Que escupen fuego, frío y furia?

Por qué Cristóbal Cólon
No pudo descubrir a España?

Cuántas preguntas tiene un gato?
Las lágrimas que no se lloran

Esperan en pequeños lagos?
O serán ríos invisibles
Que corren hacia la tristeza?

IX
Es este mismo el sol de ayer
O es otro el fuego de su fuego?

Cómo agradecer a las nubes
Esa abundancia fugitiva?

De dónde viene el nubarrón
Con sus sacos negros de llanto?

Dónde están los nombres aquellos
Dulces como tortas de antaño?

Dónde se fueron las Donaldas,
Las Clorindas, las Eduvigis?

X
Qué pensarán de mi sombrero
En cien años más, los polacos?

Qué dirán de mi poesía
Los que no tocaran mi sangre?

Cómo se mide la espuma
Que resbala de la cerveza?

Qué hace una mosca encarcelada
En un soneto de Petrarca?

XI
Hasta cuándo hablan los demás
Si ya hemos hablado nosotros?

Qué diría José Martí
Del pedagogo Marinello?

Cuántos años tiene Noviembre?

Qué sigue pagando el Otoño
Con tanto dinero amarillo?

Cómo se llama ese cocktail
Que mezcla vodka con relámpagos?

XII
Y a quién le sonríe el arroz
Con infinitos dientes blancos?

Por qué en las épocas oscuras
Se escribe con tinta invisible?

Sabe la bella de Caracas
Cuántas faldas tiene la rosa?

Por qué me pican las pulgas
Y los sargentos literarios?

XIII
Es verdad que sólo en Australia
Hay cocodrilos voluptuosos?

Cómo se reparten el sol
En el naranjo las naranjas?

Venía de una boca amarga
La dentadura de la sal?

Es verdad que vuela de noche
Sobre mi patria un cóndor negro?

XIV
Y qué dijeron los rubíes
Ante el jugo de las granadas?

Pero por qué no se convence
El Jueves de ir después del Viernes?

Quiénes gritaron de alegría
Cuando nació el color azul?

Por qué se entristece la tierra
Cuando aparecen las violetas?

XV
Pero es verdad que se prepara
La insurrección de los chalecos?

Por qué otra vez la primavera
Ofrece sus vestidos verdes?

Por qué ríe la agricultura
Del llanto pálido del cielo?

Cómo logró su libertad
La bicicleta abandonada?

XVI
Trabajan la sal y el azúcar
Construyendo una torre blanca?

Es verdad que en el hormiguero
Los sueños son obligatorios?

Sabes qué meditaciones
Rumia la tierra en el otoño?

(Por qué no dar una medalla
a la primera hoja de oro?)

XVII
Te has dado cuenta que el Otoño
Es como una vaca amarilla?

Y cómo la bestia otoñal
Es luego un oscuro esqueleto?

Y cómo el invierno acumula
Tantos azules lineales?

Y quién pidió a la Primavera
Su monarquía transparente?

XVIII
Cómo conocieron las uvas
La propaganda del racimo?

Y sabes lo que es más difícil
Entre granar y desgranar?

Es malo vivir sin infierno:
No podemos reconstruirlo?

Y colocar al triste Nixon
Con el traste sobre el brasero?

Quemándolo a fuego pausado
Con napalm norteamericano?

XIX
Han contado el oro que tiene
El territorio del maíz?


Sabes que es verde la neblina
A mediodía, en Patagonia?

Quién canta en el fondo del agua
En la laguna abandonada?

De qué ríe la sandía
Cuando la están asesinando?

XX
Es verdad que el ámbar contiene
Las lágrimas de las sirenas?

Cómo se llama una flor
Que vuela de pájaro en pájaro?

No es mejor nunca que tarde?

Y por qué el queso se dispuso
A ejercer proezas en Francia?

XXI
Y cuando se fundó la luz
Esto sucedió en Venezuela?

Dónde está el centro del mar?
Por qué no van allí las olas?

Es cierto que aquel meteoro
Fue una paloma de amatista?

Puedo preguntar a mi libro
Si es verdad que yo lo escribí?

XXII
Amor, amor, aquel y aquella
Si ya no son, dónde se fueron?

Ayer, ayer dije a mis ojos
Cuándo volveremos a vernos?

Y cuando se muda el paisaje
Son tus manos o son tus guantes?

Cuándo canta el azul del agua
Cómo huele el rumor del cielo?

XXIII
Se convierte en pez volador
Si transmigra la mariposa?

Entonces no era verdad
Que vivía Dios en la luna?

De qué color es el olor
Del llanto azul de las violetas?

Cuántas semanas tiene un día
Y cuántos años tiene un mes?

XXIV
El 4 es 4 para todos?
Son todos los sietes iguales?

Cuándo el preso piensa en la luz
Es la misma que te ilumina?

Has pensado de qué color
Es el Abril de los enfermos?

Qué monarquía occidental
Se embandera con amapolas?

XXV
Por qué para esperar la nieve
Se há desvestido la arboleda?

Y cómo saber cuál es Dios
Entre los Dioses de Calcuta?

Por qué viven tan harapientos
Todos los gusanos de seda?

Por qué es tan dura la dulzura
Del corazón de la cereza?

Es porque tiene que morir
O porque tiene que seguir?

XXVI
Aquel solemne Senador
Que me atribuía un castillo

Devoró ya con su sobrino
La torta del asesinato?

A quién engaña la magnolia
Con su fragancia de limones?

Dónde deja el puñal el águila
Cuando se acuesta en una nube?

XXVII
Murieron tal vez de vergüenza
Estos trenes que se extraviaron?

Quién ha visto nunca el acíbar?

Dónde se plantaron los ojos
Del camarada Paul Éluard?

Hay sitio para unas espinas?
Le preguntaron al rosal.

XXVIII
Por qué no recuerdan los viejos
Las deudas ni las quemaduras?

Era verdad aquel aroma
De la doncella sorprendida?

Por qué los pobres no comprenden
Apenas dejan de ser pobres?

Dónde encontrar una campana
Que suene adentro de tus sueños?

XXIX
Qué distancia en metros redondos
Hay entre el sol y las naranjas?

Quién despierta a sol cuando duerme
Sobre su cama abrasadora?

Canta la tierra como un grillo
Entre la música celeste?

Verdad que es ancha la tristeza,
Delgada la melancolía?

XXX
Cunado escribió su libro azul
Rubén Darío no era verde?

No era escarlata Rimbaud
Góngora de color violeta?

Y Víctor Hugo tricolor?
Y yo a listones amarillos?

Se juntan todos los recuerdos
De los pobres de las aldeas?

Y en una caja mineral
Guardaron sus sueños los ricos?

XXXI
A quién le puedo preguntar
Qué vine a hacer en este mundo?

Por qué me muevo sin querer,
Por qué no puedo estar inmóvil?


Por qué voy rodando sin ruedas,
Volando sin alas ni plumas,

Y qué me dio por trasmigrar
Si viven en Chile mis huesos?

XXXII
Hay algo más tonto en la vida
Que llamarse Pablo Neruda?

Hay en el cielo de Colombia
Un coleccionista de nubes?

Por qué siempre se hacen en Londres
Los congresos de los paraguas?

Sangre color de amaranto
Tenía la reina de Saba?

Cuando lloraba Baudelaire
Lloraba con lágrimas negras?

XXXIII
Y por qué el sol es tan mal amigo
Del caminante en el desierto?

T por qué el sol es tan simpático
En el jardín del hospital?

Son pájaros o son peces
En estas redes de la luna?

Fue adonde a mí me perdieron
Que logré por fin encontrarme?

XXXIV
Con las virtudes que olvide
Me puedo hacer un traje nuevo?

Por qué los ríos mejores
Se fueron a correr en Francia?

Por qué no amanece en Bolivia
Desde la noche de Guevara?

Y busca allí a los asesinos
Su corazón asesinado?

Tienen primero gusto a lágrimas
Las uvas negras del destierro?

XXXV
No será nuestra vida un túnel
Entre dos vagas claridades?

O no será una claridad
Entre dos triángulos oscuros?

O no será la vida un pez
Preparado para ser pájaro?

La muerte será de no ser
O de sustancias peligrosas?

XXXVI
No será la muerte por fin
Una cocina interminable?

Qué harán tus huesos disgregados,
Buscarán otra vez tu forma?

Se fundirá tu destrucción
En otra voz y en otra luz?

Formarán parte tus gusanos
De perros o de mariposas?

XXXVII
De tu cenizas nacerán
Checoeslovacos o tortugas?

Tu boca besará claveles
Con otros labios venideros?

Pero sabes de dónde viene
La muerte, de arriba o de abajo?

De los microbios o los muros,
De las guerras o del invierno?

XXXVIII
No crees que vive la muerte
Dentro del sol de una cereza?

No puede matarte también
Un beso de la primavera?

Crees que el luto te adelanta
La bandera de tu destino?

Y encuentras en la calavera
Tu estirpe a hueso condenada?

XXXIX
No sientes también el peligro
En la carcajada del mar?

No ves en la seda sangrienta
De la amapola una amenaza?

No ves que florece el manzano
Para morir en la manzana?

No lloras rodeado de risa
Con las botellas del olvido?

XL
A quién el cóndor andrajoso
Da cuenta de su cometido?

Cómo se llama la tristeza
En una oveja solitaria?

Y qué pasa en el palomar
 Si aprenden canto las palomas?

Si las moscas fabrican miel
Ofenderán a las abejas?

XLI
Cuánto dura un rinoceronte
Después de ser enternecido?

Qué cuentan de nuevo las hojas
De la reciente primavera?

Las hojas viven en invierno
En secreto, con las raíces?

Qué aprendió el árbol de la tierra
Para conversar con el cielo?