Estimado señor Brancatelli:
Yo no soy militante de ningún partido político,
tampoco lo es mi familia; es más, hasta suele causarme cierto rechazo la
política, o quizás el hecho de que ahora todo se haga por dinero y no por
servir a la gente. Bueno, quiero comentarle que le escribo esta carta porque he
leído varios comentarios y citas del libro que acaba de sacar. Y sí, me atrevo
a escribirle esto sin aun haberlo terminado, porque con lo que leí fue suficiente. Mi intención no es amargarle
el día, la semana, el mes, el año o la vida, ni mucho menos hacerle gastar
dinero en un psicólogo, o en el caso de que ya lo tenga, que esto llegue a ser
el tema principal de la sesión.
Desde mi punto de vista, que no precisamente
debe ser el suyo, pienso que un libro debe hacer un aporte; ya sea social,
cultural o espiritual, ¿por qué no? Y por lo que alcancé a leer, usted se
justificó diciendo que solamente quería dejar en claro lo que pensaba y las
cosas que dice en el programa de TV en el que usted trabaja; pero también escribió
uno de los capítulos dedicado especialmente a hablar de una mujer con la cual
no tiene buena relación. Mire, con todo respeto, le digo que su libro no hace
ningún aporte, mejor dicho, sí lo hace, pero es un aporte para retroceder como
sociedad, o usted como persona. Creo que a nadie le interesa lo que pueda
llegar a pensar de alguien que no le cae bien. Y con respecto a sus ideas, me
parece que alcanza y sobra con que usted las tenga claras y sea fiel a ellas.
Ojo, con esto no le estoy diciendo que nunca vuelva a escribir, pero le
aconsejo que lo haga acerca de algo realmente importante. Esperaría, como
mínimo, que haga un minuto de silencio por todos los árboles que talaron para
hacer este intento de libro. Sepa disculpar las molestias.
Con no mucho cariño... Perla


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