Acuerdo
…
…….Comenzaron a despedirse junto al ascensor,
bajaron los cuatro; ya en el hall Clara y Elisa se tomaron de la mano sin decir
nada. Andrés y Walter hablaban pausadamente, como forzando sus palabras,
estaremos algunos días en las montañas, luego tal vez en el mar, a mí me
encanta; pero sobre todo es bueno para Elisa, parece que la ciudad la ha
saturado dijo Walter, le sucede a menudo y ésta es una buena terapia, después
todo vuelve a ser normal y retomamos la rutina. Claro dijo Andrés, es necesario
un descanso, sobre todo para ella, la veo algo preocupada, igual le sucede a
veces a mi Clara, bueno sería que compartiéramos las próximas vacaciones. Me
parece una excelente idea, estoy de acuerdo, te diré más, ya me lo ha sugerido
Eli, ustedes son muy agradables, es una suerte tenerlos de vecinos, oh!
gracias, me harás lagrimear, se abrazaron. Vamos Eli, dijo dando un beso en la
mejilla a Clara. Buen viaje, cuidaremos vuestro departamento y a Michy.
El televisor había quedado encendido cuando los
vecinos llamaron para despedirse hace ya media hora, al entrar, la pantalla
mostraba una discusión baladí como casi siempre ocurre en esos programas en los
que se analizan los resultados de la reciente jornada deportiva con una pasión
desmedida a la luz de la importancia que ello tiene en la vida de los
ciudadanos. Ambos estaban pensativos, el banal debate no les interesaba,
apagaron el aparato y se sentaron juntos en el amplio sillón, fue Andrés quien
rompió el silencio que ya le pesaba al ver el mutismo de Clara, dime que te
parece si compartimos nuestras próximas vacaciones con los vecinos, a ellos les
agradaría, me lo acaba de decir Walter, con quien tengo muy buena afinidad y
estoy seguro que a ti te pasa igual con Elisa, me lo sugieren las manos
entrelazadas de ambas recién al despedirnos, dijo acariciando el lacio cabello
de su esposa, oh! sería hermoso Andy, me gusta.
Llevaban diez años de convivencia matrimonial, no
tenían hijos, siempre parecieron felices.
Es
viernes, la cena transcurre con menos prisa cuando antecede a un feriado,
conversaron e hicieron planes, hablaron de fechas tentativas y el asunto quedó
sellado, brindaron con el malbec que trajeron de Mendoza en sus últimas
vacaciones; luego fue Clara quien encendió nuevamente el televisor y buscó hasta
encontrar la película que había visto en los anuncios “Habitación en Roma”, es
un rodaje reciente y con buena crítica soltó como al descuido, buscando la
aprobación de Andrés, decidieron mirarla, luego, ya tarde, sin comentarios,
durmieron.
Por la mañana salieron juntos a correr por el
parque, después de un baño en el que compartieron la ducha desayunaron y fueron
al shoping. Optaron por unalmuerzo frugal en el mismo local. Debemos atender a
Michy dijo Clara, no está en nuestra rutina y temo olvidarme, tienes razón, yo
ya no lo recordaba.
El departamento de los vecinos era grande y
luminoso, aunque por la ausencia de sus ocupantes el living estaba ahora oscuro
con las cortinas cerradas, Clara las corrió, buscó el alimento en la despensa y
sirvió en abundancia a la inquieta gata con lo que ésta dejó de perseguirla
estimulada por el aroma a pescado que emanaba de los rojizos gránulos. Estuvo
un tiempo pensativa, luego como sonámbula se dirigió al guardarropa de Elisa ,
lo abrió, aspiró el perfume que emitían las prendas prolijamente colgadas, pasó
su mano sobre cada una, se detuvo en un vestido de un celeste muy tenue que
ella misma le había regalado para su cumpleaños, lo acarició, sigilosamente lo
descolgó y se lo puso, caminó unos pasos, cerró nuevamente el cortinado junto
al balcón, encendió la luz en su versión más difusa, se sentó a la mesa, frente
al gran espejo de la pared opuesta. Aunque, ella no fumaba habitualmente, tomó
un cigarrillo de los que había allí, lo encendió tal como lo hacía Elisa, miró
la imagen reflejada, aspiró hasta ver el rojo destello sobre los labios y guiñó
un ojo, en silencio, apoyada en el respaldo de su silla, fumó muy lentamente
hasta dejar una pequeña colilla, secó sus lágrimas y muy despacio volvió al
guardarropas. Se sobresaltó cuando oyó en la puerta el simultaneo repiqueteo de
los nudillos y la voz de Andrés, te sucede algo Clara? Perdón, creo que me he
dormido en el sillón esperando a que Michy termine su comida, además he estado
en el baño, creo que alguna alergia a estas alfombras me ha estimulado los
lagrimales e irritado los ojos, seguramente, es probable, dijo Andrés y la tomó
de la mano mientras salían. Ya en su departamento él dijo pensativo, sabes Cla,
a mí también me ha saturado esta ciudad, deberíamos mudarnos. Ella siguió
callada, después de un largo silencio dijo finalmente, vale la pena probar,
estoy de acuerdo.
Alberto Compañy
Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas.




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