martes, 9 de agosto de 2016

Cuentos, de Omar D'Agostino "El ardor de la sangre" y Mentira.




Taller Literario Los Quirquinchos

El ardor de la sangre

Soy viejo y pobre, y estoy soltero ;vivo encerrado en una casa de labranza
En medio del bosque. Saben que he viajado, que me comí la herencia;hijo
Pródigo, cuando volví a mi tierra natal, hasta el borrego cebado se habia
Muerto de viejo, tras esperarme tanto tiempo. A pesar de todo, me siento muy
Bien aquí; La casa es acogedora, con una gran chimenea, que hay que alimentar
Con troncos de leña seca; pero que produce un calor reconfortante, que se distribuye por todos los ambientes; lo que me permite en invierno, dormir bien, sin demasiadas cobijas, que me producen una sensación de ahogo; asimismo puedo saborear el delicioso café matinal, acompañado de huevos de codornices fritos, que yo mismo recojo en el monte que rodea la casa, la cuál se mantiene templada, con el fuego de la noche, cosa que aprovecho, para arreglar la cama, limpiar la cocina, barrer las cenizas, y otra tareas más propias de mujeres, que no dispongo, y por lo tanto debo afrontar; a todo esto el sol, con sus rayos luminosos, derrite la nieve de junio, y me permite salir, a intentar sacar agua de la bomba, para llevar al cobertizo  dónde pernotan mi yegua de montar, y mi vaca lechera, junto a algunas aves y animales menores.
No se muy bien si mis días son monótonos, aburridos o únicos, no losé a ciencia cierta, lo único que se, es que pasan rápido, y que viviendo solo a dos leguas de un pequeño poblado, tengo que utilizar la sesera para mantenerme, sin depender tanto de mi pobre jubilación; por eso cuando el tiempo lo permite, cargo mis arneses de pesca, y camino dos km al norte, por una senda estrecha, entre pinos , abedules, y toda clase de malezas, hasta una laguna grande y mansa, de la cuál con bastante paciencia, me proveo de sabrosos peces, que he aprendido a asar en ese mismo lugar, con lo cuál, me alimento, no gasto dinero y no ensucio la casa, que es lo que más me interesa. Siempre retorno para la hora de alimentar los animales, y de encender la estufa para la noche, que acorto con un buen libro, algún cafe ,y alguna copita de coñac.  A veces, se me da por pensar, que no es bueno lo que estoy haciendo, puesto que he abandonado todo lo que mi difunto padre atendía diariamente con devoción; así es que no me he ocupado del monte frutal, compuesto por durazneros, cítricos, higos, manzanos y peras, y hasta una vieja parra, que aún produce racimos, pese a la falta total de atención que le dispenso; también sé, que debería darle una mano de pintura a la vieja casa y un poco de cal al cobertizo y a los palos del  alambrado. Me prometí, no con mucha convicción, que a la mañana siguiente, empezaría a ocuparme de todo esto; tuve un sueño reparador y tranquilo, como si todo aquello que había cavilado, me hubiese infundido  una paz, que hacía mucho no experimentaba.
Amaneció, un día frio pero luminoso, el sol de las ocho, me daba en la cara a través de los vidrios medios   sucios del ventanal que miraba al naciente; aún se sentía el calorcito que brotaba del rescoldo de las brasas en el hogar. Como era mi costumbre, intentaba lavarme en la bomba del patio, el agua fría me despejaba totalmente y me dejaba como nuevo, para encarar el día con ganas y alegría, o sea que bien podría agradecerle al Sor, lo que estaba viviendo……….
Tendría mas  o menos 20 años, cuando abandoné esta casa paterna, dejando a mis padres en absoluta soledad y desesperanza; mi único hermano, había actuado de la misma forma, y a los tres años de su partida recibimos la noticia de su fallecimiento, en un accidente marítimo, como a cien kms de la costa de Usuáhia, esto nos dejo a los tres en un estado de desesperación imposible de describir, mi madre prácticamente murió con él ese mismo día, y no le vi jamás una sonrisa, además de que permanentemente la encontraba llorando en cualquier rincón de la casa; mi padre estaba en el mismo estado de angustia,pero no lo demostraba, lo que me hacía pensar que eso le producía más daño interior, al no poder demostrar su dolor, para darle algo de valor a mamá.
Prácticamente la casa estaba habitada por tres fantasmas, que no tenían, otra comunicación que monosílabos obligados, como , los buen día y hasta mañana, no se escuchaba radio, ni televisión, ni gritos ni risas de ninguna especie, todo lo cuál nos hacía más daño día a día, pero no encontraba yo la forma de revertir, tan angustiante situación.
Las noches, eran casi, tan terribles como los días, puesto que nadie podía conciliar un sueño reparador, insomne en mi cama, oía los pasos de papá por la cocina, y el llanto quedo y desgarrador de mi madre en la cama, en el amanecer de cada día la veía mas pequeña y más ojerosa; y lo triste era que por mas que pensara no conseguía hilvanar algún tipo de consuelo o alivio para semejante tortura, tampoco lo consiguieron los médicos y los fármacos que le recetaron.
Pasaba horas enteras solo, cavilando, y cada vez se hacía más carne en mi, la idea de que mi hermano me llamaba, lo recordaba nítidamente en todos los juegos de nuestra infancia, y por momentos se me hacía tan real que me parecía que podía tocarlo y abrazarlo, algo interior, me impulsaba a pensar que debía seguir su derrotero, a sabiendas de que esto iba a terminar con la vida de mis padres, no lo podía superar, la ansiedad era cada vez más fuerte, y un ARDOR EN LA SANGRE que corría por mis venas, no me dejaba razonar ,.Al cabo de dos meses, me decidí a partir, me fuí cobardemente, de noche y  sin despedirme, lo hice en una larga carta ,que deje sobre la mesa, y no recuerdo por cuanto tiempo me persiguió la idea de que había hecho una canallada atroz sin perdón de DIOS.

Me animaba la idea de llegar aUsuahia, para estar cerca de mi hermano, obvio que debería hacerlo a dedo y trabajando en lo que encontrare, puesto que no me animé a pedirle plata a mi padre, asi que debía arreglarme con los pocos pesos que siempre tuve a mi disposición. No fue tarea fácil, viaje en toda clase de vehículos, desde  sulkis  ,motos, trenes  de carga, y trabajé en cuanta changa me ofrecieron, pero al fin llegué, y conseguí embarcarme en un pesquero, que anduvo cerca del lugar donde se ahogó mi hermano, pero nunca supe que tan cerca o lejos estuve del lugar, en suma pasé una vida de perros y de miserias durante casi 35 años, no se bien donde estaba cuando falto mi padre, que se fue antes que mamá, de la cuál supe que estaba muy mal en el momento en que yo me había embarcado en un rompehielos hacia la antártida, con un contrato por cinco años,  que me permitiría acceder a la pequeña pensión, que en estos momentos me ayuda a sobrevivir.  Hace tres meses que volví, estoy solo y debo recuperarme, y sepultar el pasado.
……..preparé las tostadas, un huevo de gallina frito y el café negro, y desayuné opíparamente, bien dispuesto para empezar las tareas que me había propuesto, pala en mano, me dirigí al monte frutal, y ataque con saña toda la maleza, que en un montón de años, había crecido sin que nadie le prestara atención, con casi 56 años, no podía decir que era un pibe, pero mi cuerpo resistió muy bien el trajín del día, sin que aflorara en mi ningún signo de debilidad o cansancio; eso si, esa noche la dormí entera sin despertarme ni una sola vez.
Con el correr de los días, toda la granja iba cambiando de aspecto, todo se veía mas ordenado y limpio, había también rellenado el patio, por unos pozos que tenia, y enderredor de la casa, no existía ninguna maleza a menos de diez metros de lado; en tres meses de trabajo continuo, nadie hubiera dicho, que era lo que encontré al volver, había pintado de cal, los troncos frutales, y todos los palos del alambrado del camino, que sale a la calle grande; Era sábado, y decidí que el domingo me tomaría un descanso, no había pescado mas en la laguna, y sentía el deseo de pasarme un día tranquilo almorzando un pez recién sacado del agua.
El día era espectacular el sol calentaba ya, cuando yo cumplía mi ritual de lavarme bajo la bomba, me estaba secando el torso, cuando divise una nubecilla de tierra en el camino de entrada, posiblemente producido por un corcel al trote corto, entre a la casa, me peine los cabellos y me puse la camisa, dispuesto a esperar la visita, por la figura y la forma de montar, se notaba claramente, que se trataba de una mujer; ¡Buenos Días!!—saludó con soltura entre el piafar de su montura,¡Buenos Días!!- dije yo tendiéndole la mano,¿Con quién tengo el gusto de hablar?-   su sonrisa parecía otro sol que había bajado al patio de mi casa!!—ya no me conoce Sor  BICARDE?-----honestamente? ---- dije sorprendido ---yo soy AMELIA  SUAREZ  la hija del notario----ooohh ahora si la recuerdo, discúlpeme la torpeza, baje por favor de su caballo, y le tendí la mano, acompáñeme con una taza de café, en la casa me contó, que ella también estaba sola, porque hacía tres años había enviudado, que era muy amiga de mamá, y que en mi ausencia venía los domingos a pintar, coloridos paisajes, que encontraba en el monte o la laguna, pero desde que se entero de mi retorno, no se había animado hasta hoy;----Lo lamento profundamente le dije, ha perdido usted, algunos cuadros, y yo la oportunidad de tener una platica entretenida, y una amiga recuperada, cuatro meses mas tarde.------¡¡¡jajaja!! Muy gentil de su parte, le agradezco mucho que me permita pintar.---- me contesto sonriente, y si me lo permite ya mismo me voy para la laguna, con mis telas y pinceles-----Le gusta el pescado asado?---- por supuesto¡¡--- bueno ud. vaya que yo ensillo, cargo lo que haga falta, y luego voy para allá.  Ensille, la tordilla, cargue todos los trebejos de pesca, en una cesta de mimbre puse un mantel, cubiertos para dos, un pan casero, y una botella de un buen tinto, monté y encare  la senda que llevaba a la laguna rodeando el monte. Estaba  nervioso, en cuatro meses, solo había cruzado algunas palabras y algún saludo ocasional con algún vecino, nunca pasó un día con otra persona, y menos con una mujer, ¡¡y menos aún con una hermosa mujer!! Como era AMELIA SUAREZ.  La vi de lejos, armaba el trípode a unos cien metros del antiguo muelle, y a el me dirigí, para no molestarla en su tarea. Me senté en el muelle arme la línea, con tres anzuelos, encarne , y la arroje con todas mis fuerzas, esperando enganchar algún pez grande y sabroso.

Una vez que todo estuvo dispuesto, mire hacia donde estaba mi invitada, y vi que se venia arrimando al muelle, su andar era cadencioso, vestía unos pantalones blancos, con una remera, medio oscura de un color indefinido, todo bien ajustado al cuerpo, que le hacía resaltar, las ondulaciones de su bien formado cuerpo, en la cabeza portaba un sombrero de alas, con el cabello recogido y atado tras de la nuca con una cinta roja;-----¡¿está seguro que almorzaremos pescado?--- me dijo con una risita cantarina ,cuando estaba llegando, ---Sería la primera vez, que me falla, le conteste, y de cierto que no me haría quedar muy bien con ud, le dije----oohh!! No se preocupe, si hay algo que no me hace falta, es comer, me dijo en tono de broma—Aunque en verdad, me gustaría probar un pez recién sacado del agua.----Creo que se dará el gusto, y como va su pintura,? Le pregunte, estuvo largo rato hablándome de pinceles, óleos y telas, matices y sombras, cosas que yo no entendía en absoluto, pero disimulaba lo mejor que podía, y aprovechaba, para mirarla, (o admirarla) ya que cada vez la veía mas linda, e inteligente, con una conversación educada y fluida, que me atraía, y me animaba a ser un interlocutor  válido;--- bueno –dijo levantándose—ud. me  llama?----Tiene bastante tiempo---- le contesté,----una hora después que vea el humo, ya casi esta el almuerzo.  Cuando había hecho  unos pasos, sentí un tirón en la caña, y le grite----Ya tenemos almuerzo¡¡ --volvió corriendo para ver un pejerrey, como de kilo y medio sacudiéndose en la punta de la caña, y se rió unos minutos como una criatura; me dedique con presteza a encender el fuego, armé un spiedo casero con ramas verdes, y asé aquel pez, con una dedicación que jamás había puesto en otro. Amelia, guardo todos sus petates, y de acuerdo a lo convenido se fue arrimando con su caballo de tiro, cuando llego, yo extendí el mantel, sobre la grava, y sobre el puse los cubiertos, el pan y el vino;_¡¡¡Bueno!!—exclamó—Nunca pensé en tener un almuerzo tan especial….-----Si algo hay de especial acá, es ud, le dije en un tono que ni yo mismo podría definir, ella me miro de un modo particular y me dijo----Le agradezco mucho, estoy pasando un domingo, como no he pasado en años. Atacamos el almuerzo, y platicamos como tres horas sin parar, hasta que nos enteramos como habían sido esos años, para cada uno de nosotros, al cabo, dijo debo volver, la tarde se ha hecho demasiado corta, se arrimó hasta que me embriago con su perfume;---- y yo dije un poco turbado----diría que fugaz, pero espero que se repita.-----T e aseguro Julián---- dijo tuteándome, por primera vez.-----que la semana se me hará muy larga, hasta el próximo domingo.-------A mi me parecerá interminable---dije con un temblor en la voz que no pude disimular; cabalgamos juntos hasta el camino grande, y mientras se alejaba, pensé, que DIOS  y mis padres me habían perdonado, y volví a sentir otra vez aquel ARDOR DE LA SANGRE, pero esta vez era una sensación dulce y placentera.          


                                                              Omar D'Agostino
(Título de la novela de Irene Nemirovsky)
Coordina: Susana Rozas

MENTIRA    05/07/2016

Creía en ti casi ciegamente, no se me ocurrió
Que mentirías, no se si soy crédulo o inocente
Sólo se me ocurre, ser cholulo, ¿Quién diría?
Que me mientas a mí, que en ti he confiado
Me siento apabullado, aún no lo creo,¿Por qué? Me pregunto disgustado, si siempre pensé que tus asuntos eran cosa de dos a
Resolver,  pudiendo, juntos, y hay un no se qué, que no comprendo, y volver a preguntar
Parece torpe, no entiendo, la mentira vulgar
Innecesaria, me llena de ira, y de sorpresa,
No entra en mi cabeza, me  duele, me da rabia.
Quiero una explicación, que me consuele si
No lo haces, no habrá razón, para que juntos
Sigamos  el mismo derrotero, y habré de dejarte….el corazón partido, el lazo roto

Y el dúo que ayer fuimos,….. Hoy perdido.

           Omar D'Agostino

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