martes, 1 de noviembre de 2016

Diario. Cuento de Francesco Savy

Diario


                Era una tarde más de las tantas en las que me encontraba vagando por los más oscuros callejones del desteñido y oscuro Londres del siglo XVIII.
                Soy William DoptomTruble, un frustrado actor que dedica sus días a vagar por la capital inglesa y a visitar los más ocultos burdeles en búsqueda de un húmedo rincón donde presentar mis sencillos dotes artísticos a un público aristócrata y reservado. Creo que la aristocracia apesta, incluso la Reina Victoria lo hace. Viviendo de la suculencia y el poder pasan sus largas vidas puliendo sus alhajas o acudiendo a la ópera. Fue aquel el día en que me encontraba deambulando en busca de una mísera materia comestible que pudiera saciar mi hambre de éxito opaco. Revolviendo los tachos de basura de uno de los hoteles más lujosos de la ciudad, logré divisar un modesto cuaderno de tapa dura color café. Lo tomé, rompí el lazo color verde que lo mantenía cerrado y fue ahí cuando me di cuenta de que me encontraba frente al diario de una joven francesa llamada Marie Bouvier. Ojeé las últimas páginas del libro, una anotación decía:
24 de octubre de 1872:
Este es el medio por el cual logro manifestar mis injurias y mi odio al mundo. Detesto a Patrick, no me quiero casar con él.
Continué leyendo detalladamente:

28 de octubre de 1872:
Hoy es mi cumpleaños. Horripilante celebración. Patrick anunció la fecha de nuestra boda ante todos los invitados. Será en diciembre próximo, 4 de diciembre precisamente.
2 de noviembre de 1872:
Mañana partiremos a Londres para comprar mi vestido, primero visitaremos Escocia y Gales. Esto no me gusta nada.
20 de noviembre de 1872:
Hoy terminamos nuestro recorrido por el Reino Unido. Muy lindo el recorrido. Estamos en un hotel de Londres. Mañana partimos a París. No quiero a Patrick, repito.
                Mis amoríos con ricas ancianas francesas me permitieron leer el francés perfectamente. Me impacté, era 24 de noviembre, la joven habría olvidado su diario en el hotel. Poco talentoso en mi mísero deseo de actuar, tenía que evitar esa boda, lo haría por la felicidad de Marie, aquella joven a quién ni siquiera conocía. Era la primera vez que tenía un objetivo, algo por que luchar. Estaba dispuesto a cumplirlo. Trabajé en los más calamitosos lugares para juntar dinero y llegar a Francia antes del 4 de diciembre. Pero una serie de imprevistos me dejaron frente al estrecho de Dover el día 5 de diciembre a las tres de la madrugada, observando la lejanía como si lograra divisar las costas francesas. Decepcionado empecé a llorar, en eso presté atención al oír un barco arribar. Una multitud bajaba de éste, en ella estaba una mujer con su traje de bodas, sus ojos reflejaban la desdicha. Estaba desorientada…



Francesco Savy


Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas

     2016

Canción: Andando, Javier Martinich

Andando

 Voy andando por la vida, juego a full, otra no sé
Mi tren va por esta vía, es destino seguiré.

 Los vagones no van llenos, tampoco los llenaré
no me sirve mucha gente, quiero buenos y con fe.

 Que me miren a los ojos, con nobleza y nada más
no quiero doble  discurso porque me hacen mucho mal

 Que me sigan los sensibles, con ellos aprenderé
vale lo mismo un viejito que un campeón de no sé qué

 Si sufriste mal de  amores, si la lona besaste
sacudite la melena y subite de una vez.

 Hay lugar para los locos, para poetas también

por supuesto soñadores que me inciten a creer.


                                                 Javier Martinich
Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas
2016

domingo, 16 de octubre de 2016

Textos de Omar DÁgostino.

Hechos      de Juan gelman

Yo quisiera saber
 Que hago en este mundo
Donde todo lo que veo
Es triste y miserable
Execrable, inmundo
Sin que pueda tener, opción
De  ser un ser humano
Para el mundo, el desposeído enfermo
Miserable , abandonado el rumbo
Y arrojado por nosotros al submundo



Nocturno 1     Oliverio Girondo

No soy yo quien escucha
Este trote llovido que atraviesa mis venas

No soy yo quien se pasa la lengua entre los labios,
Al sentir que la boca se me llena de arena.

No soy yo quien espera,
Enredado en mis nervios.
Que las horas me acerquen el alivio del sueño,
Ni el que con mis manos.de yeso enloquecido
Mirando, entre mis huesos, las áridas paredes

No soy yo quien escribe estas palabras huérfanas,
Palabras que parecen no tener pareceres
Pareciendo que acaso  al  leerlas con prisa no tienen  sentido.


Trafago      Baldomero  F. Moreno

Me he detenido enfrente del acceso
Y en medio del urbano torbellino
He soñado con un rustico destino
Y me he sentido el corazón deceso

Una tranquera floja, un monte denso
El girar perezoso de un pollino
La charla familiar de algún cretino
¿ no valen  algo mas que todo censo?

Se ahogaban en la esquina, algunas peores
A formidables tajos de dolores
Abriase el asfalto enardecido

Como esbozando trágica premisa
¡Quien va a fijarse en mi, si hay tanta risa
¡Quien  va a fijarse en mi ,si hay tanto herido!  

Del libro de las preguntas  de  Pablo Neruda


Dime la rosa esta desnuda
O solo tiene ese vestido?
Cuyos pétalos abren mi sentido
Del olfato, y me demuda,
Pues no logro entender
Y tengo dudas
De cómo se logra tal fragancia?
De que alquimia, se ha hecho
Tal perfume, que perfuma
A su entrada toda estancia
Seguro ha de ser DIOS, el alquimista
Quien le dio los aromas, algún dia
Pues dicen los que saben
Que los mismos, preceden
La presenc ia de MARIA.


De Voces    de Antonio Porchia

No es fuerte quien te tuerce la mano; fuerte es quien ante la adversidad no se tuerce

Tu trátame como quieras, yo te trataré como a un ser humano

La ingenuidad, como la bondad, son valores intrínsecos; no los puedes comprar en un shoping.

 Un rayo de luz borro tu nombre, pero tu perfume no me será borrado jamás


Solo quisiera pagar con mi vida, la vida de mis hijos

Hay un solo lugar, donde uno halla calor y el otro frio……en los brazos de la misma mujer

Si el hombre fuese bueno, su bondad impediría la guerra, y quien podría negar la grandeza de su bondad

Quien asciende peldaño a peldaño se halla siempre a la altura de un peldaño
Pero llega a la altura del ultimo peldaño

Te depuras te depuras… Atención puedes llegar a verte perfecto.



OMAR D’AGOSTINO
Taller literario Los Quirquinchos

                 Coordinación: Susana Rozas

domingo, 28 de agosto de 2016

Cálidos amaneceres, poema de Francesco Savy

Cálidos amaneceres

¿Por qué nos detenemos a apreciar lo oscuro?
si la vida reboza de cálidos amaneceres.

Si es la oscuridad sinónimo de temor,
¿por qué no resaltar la belleza de las estrellas?,

que iluminan a los seres en son de paz.
Si es la lluvia cuestión de tristeza,

¿acaso el arcoíris no es símbolo de placer?.
Si la guerra es pavor y odio,

¿no es dulce la justa victoria?.
La vida es oscura, si es aquello lo que se busca apreciar,


la vida es bella, puramente lo es…

 Francesco Savy
Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas

Acuerdo, un cuento de Alberto Compañy




Acuerdo
…





…….Comenzaron a despedirse junto al ascensor, bajaron los cuatro; ya en el hall Clara y Elisa se tomaron de la mano sin decir nada. Andrés y Walter hablaban pausadamente, como forzando sus palabras, estaremos algunos días en las montañas, luego tal vez en el mar, a mí me encanta; pero sobre todo es bueno para Elisa, parece que la ciudad la ha saturado dijo Walter, le sucede a menudo y ésta es una buena terapia, después todo vuelve a ser normal y retomamos la rutina. Claro dijo Andrés, es necesario un descanso, sobre todo para ella, la veo algo preocupada, igual le sucede a veces a mi Clara, bueno sería que compartiéramos las próximas vacaciones. Me parece una excelente idea, estoy de acuerdo, te diré más, ya me lo ha sugerido Eli, ustedes son muy agradables, es una suerte tenerlos de vecinos, oh! gracias, me harás lagrimear, se abrazaron. Vamos Eli, dijo dando un beso en la mejilla a Clara. Buen viaje, cuidaremos vuestro departamento y a Michy.
El televisor había quedado encendido cuando los vecinos llamaron para despedirse hace ya media hora, al entrar, la pantalla mostraba una discusión baladí como casi siempre ocurre en esos programas en los que se analizan los resultados de la reciente jornada deportiva con una pasión desmedida a la luz de la importancia que ello tiene en la vida de los ciudadanos. Ambos estaban pensativos, el banal debate no les interesaba, apagaron el aparato y se sentaron juntos en el amplio sillón, fue Andrés quien rompió el silencio que ya le pesaba al ver el mutismo de Clara, dime que te parece si compartimos nuestras próximas vacaciones con los vecinos, a ellos les agradaría, me lo acaba de decir Walter, con quien tengo muy buena afinidad y estoy seguro que a ti te pasa igual con Elisa, me lo sugieren las manos entrelazadas de ambas recién al despedirnos, dijo acariciando el lacio cabello de su esposa, oh! sería hermoso Andy, me gusta.
Llevaban diez años de convivencia matrimonial, no tenían hijos, siempre parecieron felices.
 Es viernes, la cena transcurre con menos prisa cuando antecede a un feriado, conversaron e hicieron planes, hablaron de fechas tentativas y el asunto quedó sellado, brindaron con el malbec que trajeron de Mendoza en sus últimas vacaciones; luego fue Clara quien encendió nuevamente el televisor y buscó hasta encontrar la película que había visto en los anuncios “Habitación en Roma”, es un rodaje reciente y con buena crítica soltó como al descuido, buscando la aprobación de Andrés, decidieron mirarla, luego, ya tarde, sin comentarios, durmieron.

Por la mañana salieron juntos a correr por el parque, después de un baño en el que compartieron la ducha desayunaron y fueron al shoping. Optaron por unalmuerzo frugal en el mismo local. Debemos atender a Michy dijo Clara, no está en nuestra rutina y temo olvidarme, tienes razón, yo ya no lo recordaba.

El departamento de los vecinos era grande y luminoso, aunque por la ausencia de sus ocupantes el living estaba ahora oscuro con las cortinas cerradas, Clara las corrió, buscó el alimento en la despensa y sirvió en abundancia a la inquieta gata con lo que ésta dejó de perseguirla estimulada por el aroma a pescado que emanaba de los rojizos gránulos. Estuvo un tiempo pensativa, luego como sonámbula se dirigió al guardarropa de Elisa , lo abrió, aspiró el perfume que emitían las prendas prolijamente colgadas, pasó su mano sobre cada una, se detuvo en un vestido de un celeste muy tenue que ella misma le había regalado para su cumpleaños, lo acarició, sigilosamente lo descolgó y se lo puso, caminó unos pasos, cerró nuevamente el cortinado junto al balcón, encendió la luz en su versión más difusa, se sentó a la mesa, frente al gran espejo de la pared opuesta. Aunque, ella no fumaba habitualmente, tomó un cigarrillo de los que había allí, lo encendió tal como lo hacía Elisa, miró la imagen reflejada, aspiró hasta ver el rojo destello sobre los labios y guiñó un ojo, en silencio, apoyada en el respaldo de su silla, fumó muy lentamente hasta dejar una pequeña colilla, secó sus lágrimas y muy despacio volvió al guardarropas. Se sobresaltó cuando oyó en la puerta el simultaneo repiqueteo de los nudillos y la voz de Andrés, te sucede algo Clara? Perdón, creo que me he dormido en el sillón esperando a que Michy termine su comida, además he estado en el baño, creo que alguna alergia a estas alfombras me ha estimulado los lagrimales e irritado los ojos, seguramente, es probable, dijo Andrés y la tomó de la mano mientras salían. Ya en su departamento él dijo pensativo, sabes Cla, a mí también me ha saturado esta ciudad, deberíamos mudarnos. Ella siguió callada, después de un largo silencio dijo finalmente, vale la pena probar, estoy de acuerdo.


Alberto Compañy


Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas.

Aforismos de Omar D'Agostino

AFORISMOS 1
El camino hacia tu doctorado, esta sembrado de espinas no les temas son las mismas que te impedirán mañana arrodillarte ante los poderosos por ignorancia.

La soberbia es una escalera muy particular en la vida del hombre, cuanto mas alto subes por ella mas te alejas de DIOS

Si sabes conformarte con lo que tienes lo tendras todo de lo contrario aunque tengas todo  siempre te faltara algo
                                               


Recuerda que tu mejor obra es aquella a la cual le has puesto el ojo mas critico, y nunca olvides que tu mejor obra¡¡¡¡ debe ser tu hijo¡¡¡

Cuando tu único valor es el dinero, tu patrimoño mas grande será la soberbia.


Cuando nos parece que el semejante, no merece lo que tiene,estamos olvidando que cada uno tiene lo que merece


Taller Literario Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas


Omar DÁgostino

miércoles, 10 de agosto de 2016

La nativité du '39. Francesco Savy

Taller Literario Los Quirquinchos


“La nativité du ‘39” (La navidad del ‘39)
  La tarde se prestaba para viajar al pasado. Béatrice, una anciana de 85 años residente del barrio de Flores, descansaba en su jardín, recostada en la reposera, bajo un gran ombú, observando detalladamente imágenes de un pasado anhelado. Mientras la brisa pegaba sobre su pecho, llenándola de nostalgia cuando recordaba sus delicadas vivencias en su madre patria, o como ella solía decir, la France. Observaba así, los recuerdos que un viejo baúl se encargó de guardar, momentos dorados destruidos por la oscuridad de la guerra.

  Cada foto era testigo de un momento clave en la vida de la entonces niña de pelo rizado. Fue así, como la atención de la anciana se fijó en una foto muy especial. El llanto no tardó en llegar y las lágrimas comenzaron a caer sobre la imagen, absorbiendo la tinta ya deteriorada y apagada por el paso del tiempo. La fotografía mostraba a toda la familia en “la campagne” (“la campiña”) nevada de los abuelos, como Béatrice solía llamarla cuando contaba anécdotas y vivencias a sus hijos y nietos en aquel lugar donde alguna vez fue feliz. En el centro de la foto se aparecían los abuelos, Louis y Élisabeth, a la derecha de la abuela, Gérard y Jacques, los padres de Béatrice. Al lado del abuelo, sus hermanas, Válerie y Nathalie, y de la mano de su madre, la joven Betty (como solían llamarla de niña)  de tan solo 8 años, fuertemente aferrada al regalo de navidad de sus abuelos, una muñeca alemana, de las mejores del momento. En el dorso de la fotografía, escrito con tinta y pluma de pavo, decía: “Nativité du ‘39” (“Navidad del ‘39”). Fue ahí cuando Béatrice comenzó a temblar y dejó caer la imagen sobre su regazo, mientras lloraba desconsoladamente. Fue aquella, la última navidad que Béatrice celebró junto a sus abuelos. La guerra y la invasión Nazi en Francia hicieron que Betty y su familia se muden a la Argentina en busca de una vida mejor, dejando atrás recuerdos, bienes, a su madre patria y a sus abuelos, todo por el simple hecho de ser judíos. 

  Repentinamente, el timbre sonó. La anciana secó sus lágrimas, guardó la foto y se dirigió a paso lento a la puerta. Era el cartero, quién traía un paquete de destinatario desconocido. Al cerrar la puerta, Béatrice comenzó a observar el regalo, si acaso se trataba de uno, y empezó a imaginar que habría dentro de él, finalmente optó por abrirlo. Primero rompió el papel delicadamente, mientras buscaba una dirección, tarjeta o información de quien pudiera haber enviado la misteriosa encomienda, éste solo tenía una estampilla que indicaba que procedía de Francia. Luego abrió la caja, cortando la cinta que pegaba la tapa con una tijera. Al ver lo que había dentro se quedó paralizada, su piel se erizó y dejó de respirar por un instante… era la muñeca alemana que sus abuelos le habían obsequiado en la navidad de 1939, en perfecto estado, con sólo algunos deterioros propios del tiempo, era exactamente su muñeca, ya que tenía las mismas ropas que su abuela le había tejido. La procedencia de Francia tenía sentido, porque esta era una de las tantas cosas que la familia se había visto obligada a dejar allí. La anciana tomo cuidadosamente a la muñeca y una serie de extrañas sensaciones corrieron por su cuerpo, nostalgia, alegría, tristeza y melancolía... Curiosamente, Béatrice comenzó a sentirse mareada y calló desplomada en el suelo frío de la sala… ¿Era acaso este su lecho de muerte?... lo cierto es que Betty comenzó a agonizar y momentáneamente se vio corriendo en la nieve, de niña, a campo travieso, sosteniendo con una mano a su muñeca alemana, mientras el viento pegaba en su cara agitando su cabello rizado. En eso se detuvo y oyó que alguien gritaba: ¡Betty! ¡viens chérie! (¡Betty! ¡Ven querida!), era su abuela, quién la llamaba para sacarse una foto en familia, para luego enviarle al resto de los parientes. Béatrice corrió y, mientras todos se acomodaban observando al tío Henri, quién tomaba la foto, se colocó  de la mano de su madre apretando fuertemente su muñeca. Fue entonces cuando la anciana dejó caer una lágrima sobre la foto, mientras la observaba muy emocionada, reposando en su jardín, dónde la brisa hacía caer las hojas del gran roble bajo el que se encontraba. En eso sonó el timbre: era el cartero, quién traía un paquete… 
                                                                                     
 Francesco Savy
















Coordinación: Susana Rozas