martes, 24 de noviembre de 2015

Más triste, por Javier Martinich.




Más triste
Un circo viejo en las vías de mi pueblo.
Una postal que se repetía, al menos una vez por año. Yo iba a verlos, pero nunca terminé de disfrutarlos, al menos como se entiende tradicionalmente el disfrute por un circo. Me quedaba colgado, como los trapecistas, aunque no de esas sogas que presagiaban adrenalina y habilidad; sino de mi imaginación.
 Qué había detrás de esos firuletes pintados en las caras de los payasos? No puedo pensar otra cosa que una vida vacía. Esos bufones personifican la más absoluta de las tristezas (jamás me reí  con ellos).
La pareja de contorsionistas eran amantes, sin duda. ¿Cómo no imaginarlos en una cama?
 Una vez vino uno que anunciaba su atractivo mayor: unos leones traídos del África septentrional, remarcando lo de septentrional, seguramente por lo ampuloso de la palabra. Cómo sonaba la publicidad en esa siesta de verano agobiante y silenciosa al son de la música de las chicharras.
Pero, al pasar por el circo y verlos enjaulados, mirando con desgano, resignados, sin un atisbo de rebeldía. Otra vez la tristeza me invadía inevitablemente.
Verlos desarmar la carpa era otra parte del espectáculo. Lo hacían rápido, de forma automática, como un chico tira un castillo de arena construido con paciencia por su padre.

Al final, la partida. En caravana y silenciosa, solemne, seguida por unos chicos en bicicleta que pedaleaban fuerte creyendo que esa fuerza alimentaba la ilusión de volver a ver a esos artistas trashumantes.


                                               Javier Martinich


Taller literario Los Quirquinchos 2015
Coordina: Susana Rozas


jueves, 19 de noviembre de 2015

Poema intervenido y Azul, por Daniela Montesi

POEMA MUTILADO  (DANIELA MONTESI)


Te dejo con TU RISA
Tu trabajo
Tu IDEOLOGÍA
Con TUS MADRUGADAS
Y tus amaneceres.

Sembrando tu confianza
Te dejo MADURA
Derrotando OBSTÁCULOS
Segura sin ATADURAS.

Te dejo frente AL FUTURO
Descifrándote sola
Sin GUÍA, a ciegas
Sin ESPERANZAs,rota.

Te dejo sin mis dudas
MIS ANGUSTIAS Y MIS INSEGURIDADES
Sin mis inmadureces
Sin mis  INSOMNIOs.

Pero tampoco creas
A pie juntillas todo
No creas nunca creas
Este falso abandono.

Estaré PRESENTE
AÚN AUSENTE
Por ejemplo
En un árbol añoso
De oscuros cabeceos.

Estaré DISEMINADA
COMO POLVO
En la OSCURIDAD
En tu sombra y mi sombra.

Estaré repartido
En LA NOCHE
De INFINITAS ESTRELLAS
Y EN EL DÍA TAMBIEN.

Y ojalá pueda estar
de tu sueño en la red
esperando tus ojos

y mirándote.










 Azul
¿Quiénes se alegraron cuando se creó el color azul?
                                      Pablo Neruda
El príncipe de los cuentos, el cielo libre de nubes y pájaros, el vestido sin mangas de mi madre, el gato triste de una canción, las flores silvestres de mi jardín, la serenidad del mar, la valentía de los que lo intentaron y los astros que titilan a lo lejos. 






Taller Literario  Los Quirquinchos 2015.

lunes, 19 de octubre de 2015

La vida sin reloj, de Alberto Compañy

La vida sin reloj
….pero si acabo de acostarme. Y ya suena el timbre. Seis y cuarto. No puede ser. Siete y cuarto, acaso. Más cerca Ocho y cuarto. Este despertador será un portento de relojería suiza, pero sus agujas son tan finas que apenas si se ven. Nueve y cuarto. Tampoco. Los espejuelos. Diez y cuarto. Eso sí. Además, el día se pinta en color de media mañana sobre el amarillo de las cortinas…       sí, es verdad, ahora veo claramente, por esa convención humana que llaman hora, debo aceptar que son las Diez y cuarto. Pensando bien, qué puede significar que sean las diez y cuarto?, en todas partes son las diez y cuarto?; no, en Chile son las nueve y cuarto, en Italia son las tres y cuarto pero de la tarde, y que cambia eso? Si ahora el mundo decidiera explotar, unos moriríamos a las diez y cuarto, otros a las nueve y cuarto y otros a las tres y cuarto, y cuál sería la diferencia? Este uno de los tantos corsés que el hombre ha creído necesarios imponerse para vivir. Me parece ridícula la dependencia que el organismo más evolucionado del planeta tiene con un engranaje que sólo gira y que cual postas en el camino va ordenando cuándo se debe dormir, cuándo comer, cuándo salir, cuándo entrar, cuándo hacer el amor, y hasta cuándo morir; sí, tal cual, el reloj nos ha puesto fecha de vencimiento. Nacemos y pasados cincuenta mil giros de la agujitas quedamos fuera de la vida. Sin reloj no habría viejos, la gente moriría así de golpe no teniendo edad, sólo habiendo vivido, mucho o poco, eso es relativo, sí, relativo a cosas que por lo general dependen de uno mismo -siempre caben excepciones, claro-   La gente fue educada con el concepto de que ese guardia de nuestra vida es el coordinador de las relaciones en la sociedad y gracias a sus órdenes podemos hacer todos lo mismo simultáneamente, que no significa mejor. Admito que es así, pero no estoy de acuerdo con que sea así. Si lo estuviera aceptaría ser un soldado de tropa en un mundo militarizado, no habiendo para mí otra tarea que no sea obedecer a esa maquinita; una maquinita que me va descontando inexorablemente con cada uno de sus latidos, el tiempo que ya he gastado. Me rebelo ahora y acá, tengo deseos de dormir y lo haré, por lo demás, hay allí un mundo maravilloso, viviré en él con lo que él me dé, y comeré cuando me vengan ganas, y descansaré cuando esté cansado y buscaré a la gente cuando lo desee y moriré cuando llegue el día, y no sabré cuántos años tengo y entonces no seré joven ni seré viejo y…. no me importa, porque habré sido libre.

                                         Continuando a Alejo Carpentier.

                                Alberto Compañy

Taller Literario Los Quirquinchos 2015
Coordina: Susana Rozas.


Edward Hopper. Pinturas.

"Toda creación transforma las circunstancias personales o sociales en obras insólitas. El hombre es el olmo que da siempre peras imposibles. "
                                              Octavio Paz
Digresión filosófica
Lighthouse hill.
Casa de departamentos.

Taller Literario Los Quirquinchos 2015

miércoles, 14 de octubre de 2015

Carta a Cleopatra, Maru Alcauza.

Querida Faraona
   No puedo más que asombrarme ante tanto despliegue de lujuria y poder, querida amiga, haz hecho galopar hombres por el desierto y por tu alcoba, por doquier, siendo la envidia de muchas mujeres, contemporáneas y posteriores a ti.
 Soberana de la intriga palaciega, maestra de la Geopolítica, entre tus finos linos se trazaron más mapas que rutas Marco Polo. No dejo atrás mi perplejidad, teniendo en cuenta tu fealdad, tu nariz filosa, tal vez más que tu lengua insidiosa, que a dos guerreros romanos hizo enfrentar.
  Qué extraño sortilegio causabas entre ellos?, malvada ofidia, tan grandiosa y sola, en tu pequeño y esmirriado cuerpo, dime faraona?, qué encanto oculto entre aceites e inciensos, pudiste derrochar, si eras mala, manipuladora y fría como el mármol del mausoleo al que fuiste a descansar. Misterios del amor que nadie supo advertir, pero que han alcanzado para tu fama en la historia perdurar.
  Haz quedado sola, faraona, muda entre tus oros y piedras preciosas, ni el César, ni Marco Antonio te acompañaron bella, a tu morada final.
  Caíste en tu propio abismo, ataviada como yendo al altar.

   Pensar que a tantos hombres dejaste en sus infortunios, cuando no cesabas en tu afán, de gloria dorada, allí estás dorada reina, abandonada en tu tumba, sólo el veneno de esa Api te pudo equiparar, hasta hacerte callar!!!
                                                         Mariela Alcauza



Taller literario Los 

Quirquinchos 2015.

Coordina: susana rozas.

lunes, 12 de octubre de 2015

12 de octubre. Las palabras.




Las palabras


…Todo lo que usted quiera, sí señor, pero son las palabras las que cantan, las que suben y bajan… Me prosterno ante ellas… Las amo, las adhiero, las persigo, las muerdo, las derrito… Amo tanto las palabras… Las inesperadas… Las que glotonamente se esperan, se acechan, hasta que de pronto caen… Vocablos amados… Brillan como perlas de colores, saltan como platinados peces, son espuma, hilo, metal, rocío… Persigo algunas palabras… Son tan hermosas que las quiero poner todas en mi poema… Las agarro al vuelo, cuando van
zumbando, y las atrapo, las limpio, las pelo, me preparo frente al plato, las siento cristalinas, vibrantes ebúrneas, vegetales, aceitosas, como frutas, como algas, como ágatas, como aceitunas… Y entonces las revuelvo, las agito, me las bebo, me las zampo, las trituro, las emperejilo, las liberto… Las dejo como estalactitas en mi poema, como pedacitos de madera bruñida, como carbón, como restos de naufragio, regalos de la ola… Todo está en la palabra… Una idea entera se cambia porque una palabra se trasladó de sitio, o porque otra se sentó como una reinita adentro de una frase que no la esperaba y que le obedeció. Tienen sombra, transparencia, peso, plumas, pelos, tienen de todo lo que se les fue agregando de tanto rodar por el río, de tanto transmigrar de patria, de tanto ser raíces… Son antiquísimas y recientísimas… Viven en el féretro escondido y en la flor apenas comenzada… Que buen idioma el mío, que buena lengua heredamos de los conquistadores torvos… Éstos andaban a zancadas por las tremendas cordilleras, por las Américas encrespadas, buscando patatas, butifarras, frijolitos, tabaco negro, oro, maíz, huevos fritos, con aquel apetito voraz que nunca más se ha visto en el mundo… Todo se lo tragaban, con religiones, pirámides, tribus, idolatrías iguales a las que ellos traían en sus grandes bolsas… Por donde pasaban quedaba arrasada la tierra… Pero a los bárbaros se les caían de la tierra de las barbas, de las herraduras, como piedrecitas, las palabras luminosas que se quedaron aquí resplandecientes… el idioma. Salimos perdiendo… Salimos ganando… Se llevaron el oro y nos dejaron el oro… Se lo llevaron todo y nos dejaron todo… Nos dejaron las palabras.


               de Confieso que he vivido, Pablo Neruda.


domingo, 11 de octubre de 2015

Cadáver Exquisito

Cadáver Exquisito   LQ 1

El amanecer siempre en su mismo lugar
mirar películas me despierta sentimientos.
La lluvia golpea sobre el vidrio
el presente me hace feliz.


El sol está fuerte y brillante.
La luz del alma
  

          y                      Dejó de llover. 
 Mariana; Cecilia; Silvana;
Javier; Daniela; Andrea; Susana