Coordina: Susana Rozas.
Acepto
Bien,
usted, me pregunta por qué he aceptado la convocatoria. Ello exige de mi parte una respuesta que aporte
los fundamentos reales que han motivado
mi decisión. Debo advertirle también, que
no me consideraré honesto si no hago una breve reseña de mis anhelos y
hasta –permítame mi inmodestia-, mi
obligación. De ahora en más, apelaré a su paciencia.
Yo creo que el hombre nunca
deja totalmente al niño que fue, y ese niño, en mi caso, tenía
proyectos y deseos que olvidaría a
veces, pospondría otras, o desecharía las más, por diversas circunstancias, entre
otras, la finitud del tiempo que enmarca
una vida.
En este
momento, usted seguramente no encontrará coherentes mis palabras y tendrá
razón, mientras yo no le haya dicho que justamente esas restricciones son las
que un escritor puede soslayar. Y esto es, así por cuanto al escribir, es el
pensamiento el actor, y el pensamiento se mueve en el infinito y éste no tiene
limitaciones y entonces el hombre es lo que quiere ser-todo lo que quiere ser-,
y dice lo que quiere decir –todo lo que quiere decir-, y hace lo que quiere
hacer-todo lo que quiere hacer-, y siempre tiene con quien debatir, el
tema que quiere debatir, y entonces
vuelve a ese niño que ahora sí, va siendo un niño realizado.
Pero,
además, acepte esta obviedad, el escritor debe tener algo sobre qué escribir,
debe tener algo que decir, algo que juzgue de interés para sus eventuales
lectores, o, porqué no? para sí mismo. Estoy tentado por pedirle que disculpe
mi sinceridad, pero sería un contrasentido disculparse por ser sincero.
Al ir
develando los motivos que me impulsan, quiero manifestar además, que muchas
veces, he analizado mi actitud buscando en ella la soberbia y confieso sin
soberbia, que no la encuentro, porque me considero un consuetudinario crítico
del accionar humano, tanto en sus
relaciones sociológicas, como en su interacción con el ambiente natural, sin
dejar tampoco de lado sus comportamientos políticos.
Le planteo
nuevamente mi temor de que usted no comprenda muy bien la relación
de lo que le estoy diciendo con mi
decisión de aceptar la convocatoria a esta suerte de retiro espiritual en un
entorno de escritores. Acá es donde debo ubicar a los impedimentos materiales
ocupando un lugar destacado entre las restricciones a enfrentar por un escritor, sobre todo cuando está
tratando de dar nacimiento a una obra para la que se necesitan datos objetivos,
investigación y tiempo y esto puede ocurrir tanto en un ensayo como en una
novela, que son mis géneros predilectos.
Ahora sí, después que he conseguido expresar
esto, estoy en condiciones de decirle que con mi postulación deseo obtener el
“tiempo franco de uso exclusivo” que requiere mi proyecto.
Alberto Compañy





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