CARTA
ABIERTA AL CIUDADANO
Me dirijo a Ud., aún sin conocerlo, porque estoy seguro de que es destinatario de lo
que escribo. Tal vez no le diga nada que
ya no sepa, aunque presumo que
Ud., al igual que yo, tiene una
deuda social sin saldar, y a ello me voy a referir.
Deseo hablarle del hambre, pero
del hambre profunda, no la que circunstancialmente podemos padecer, de esa no, yo le hablaré de la otra,
la que genera desnutrición, la que se va
incorporando al cuerpo y se hace norma y como tal se convierte en “crónica”,
esa que mata, de esa le quiero hablar.
Haré
primero unas muy elementales consideraciones. Todos sabemos que el
hombre se alimenta de lo que produce el suelo (también del agua, pero no hilaré tan fino). Cuando se dispone de tierra y de agua
-que no son nuestras limitantes-, sólo se necesita cultivar esa tierra y
se cierra la ecuación. Bien, esto es lo que no se hace; pero no crea que ahora
voy a decirle que lo que entonces sucede es que quienes padecen hambre crónica
son haraganes. No, absolutamente, si eso le dijera llámeme necio. Falta
incorporar en la “cultura” el cultivo de la tierra. El hombre primitivo
necesitó miles de años para llegar a la agricultura. La “cultura” era hasta entonces la caza, la
pesca y la recolección de frutos naturales. Sin proponerlo he dicho
“naturales”, y ahí apareció una clave.
Se ha cambiado el entorno
“natural” de muchas comunidades, ya no existe ese entorno; incluso
también hay desplazamientos físicos
desde ambientes rurales a
urbanos, ese caso es aún más
grave, allí se agrega destierro.
No crea que me quedaré en la
mera descripción, ahora aportaré lo que
creo son soluciones, pero soluciones permanentes, las urgentes seguro
las compartiremos, indiscutiblemente pasan por la asistencia. No seré original
con mis propuestas, mucho antes de ahora, en el siglo XVI los Jesuitas ya
trabajaban con comunidades para que
incorporaran la agricultura a su cultura,
y lo lograron. Nunca hubo hambre en las reducciones. No acepto que hoy no
podamos, sería inmoral. Si ahora me
pregunta por qué le discuto a Ud. y no a
un funcionario, le diré que es porque
considero que primero debemos percibirlo socialmente como necesidad – de ahí que le
hablé de deuda social-, y recién entonces podrá convertirse en política.
Atentamente.
Un ciudadano preocupado.
Alberto Compañy
Taller Literario LQq15. Los Quirquinchos
Coordina: Susana Rozas.



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