sábado, 12 de septiembre de 2015

El árbol y el escritor, Alberto Compañy

Taller Literario: Los Quirquinchos 2015.

Continuación del relato ACEPTO de Alberto Compañy


El árbol y el escritor(Segunda parte de Acepto)

   He escuchado atentamente la exposición donde usted ha desarrollado lo que yo llamaría “fundamentos y restricciones de un escritor”. En principio debo decirle que   ella  ha activado  en mí, una inquietud  sobre el tema, que le diré, nunca  antes había existido; y ahora, en virtud de ese estímulo,  quiero hacer  alguna comparación. Disculpe; pero, es que tengo propensión a comparar cosas que en apariencia pueden mostrarse como  absolutamente inconexas, aunque finalmente revelarán aristas comunes. Le expondré algunas de esas comparaciones.
Recuerde  usted que soy biólogo de profesión, y es  allí donde  mi imaginario encontró las coincidencias. La biología, coincidiremos, se ocupa  de la vida. Dígame ahora, si un escritor no es generador de vida?¿ o  no surge acaso de su obra  algo que antes no existía?, de forma que yo veo en un escritor, digamos, una semilla de  vida. Le diré más, siempre  desde mi mirada profesional.  Habló usted de un niño y sus proyectos;  permítame preguntarle si esos proyectos, casi todos abortados – a decir suyo-  no pueden compararse con las innumerables flores de un árbol, que como sabemos, pueden cuajar en frutos, pero que generalmente mueren sin serlo. Eso es lo que  usted ha dicho, y  también dijo que la obra del escritor debe resultar de interés para sus eventuales lectores,…o para sí mismo. Fíjese entonces en el árbol que  yo imagino  y verá que sus frutos sirven a veces para otros, pero siempre,  sirven   para él, ya que le permiten perdurar.
   Mi estimado amigo, celebro este casual encuentro que me ha permitido aprender que el  árbol y el escritor son actores de un maravilloso equilibrio natural.


Alberto Compañy

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