Coordina: Susana Rozas
Cuento
breve
Tarareaba alegremente la canción de
Joaquín Sabina, “19 días y quinientas noches”, mientras pensaba por enésima
vez, por qué no me animaba a realizar ese deseo, si sabía que tarde o temprano
llegaría el momento. Sólo retrasa el designio, aquella razón por la cual todos
nacemos, la quintaesencia del ser.
La
canción me hizo pensar en el tiempo, y miles de relojes, cómo aquel cuadro de
Dalí, aparecieron en mi mente, distorsionados, pero inquietantes, haciéndome
saber que la vida es un sueño, pero debemos contactarlo a la realidad, qué
realidad, me dije?, la de reconocerme, me conteste.
Saqué un viejo álbum de fotos y me busqué,
en distintas etapas , una vida real y no tanto, intensa y cambiante, como yo,
en fin, ahí me encontré, tangible y etérea, feliz y melancólica, esa imagen
recorría mi mente, la del ser, desde ese momento supe que tenía que despertar…
Miré el cielo, azul, hablé con los árboles
a través de la ventana y ahí comprendí, que todo estaba en mis manos, tan cerca
lo lejano, tan real, lo imaginario; tomé mi block y lapicera, a la antigua y
empecé a escribir, desde ese momento sentí algo similar a volar.
Maru Alcauza



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