viernes, 7 de agosto de 2015

Juana Bignozzi.

Taller literario Los Quirquinchos 2015
Coordina: Susana Rozas

Juana Bignozzi nació en el barrio de Saavedra en 1937, hija de una familia obrera, y se convirtió en un mito de la poesía argentina en los años 50 y 60.murió el 6 de agosto de 2015.
Vivió en España entre 1974 y 2004, donde trabajó como traductora de italiano y francés, con autores como Marguerite Duras y Jean Marie Gustave Le Clézio. De joven militó en el Partido Comunista, donde se vinculó con escritores, intelectuales y artistas como Juan Gelman, Andrés Rivera y Juan Carlos Portantiero. En 2000 recibió el Premio Municipal de Poesía y obtuvo el Premio Konex por el quinquenio 1999-2003. En 2013 la Biblioteca Nacional le otorgó el premio Rosa de Cobre y en abril de 2014 Adriana Hidalgo Editora publicó su último poemario Las poetas visitan a Andrea del Sarto.

POEMAS DE JUANA BIGNOZZI



Domingo a la tarde

Cuando se sientan frente a frente
amores imposibles, quincallería amistosa,
tipos que se atrevieron y esa mujer intensa
que lleva augurios a felicidades que nunca entenderá,
la buena gente desecha las malas palabras,
la buena gente dice todos tienen posibilidades en la vida,
sienten crecer su amor por esa mujer intensa,
tan sola, que vivirá siempre detrás de una ventana
y todo lo que le ofrecen está demasiado azucarado.



La vida plena

A algunos les han quitado las ganas de hablar,
pasan mudos por el amor, aman perros vagabundos
y tienen una piel tan sensible
que nuestros pequeños saludos cotidianos
pueden producirles heridas casi de muerte.
Nosotros, seres amables e inofensivos,
miramos los gatos enfermos, las mujeres con collares
que pasan por la calle
y sentimos un desamor agradable,
casi suficiente.



Soy una mujer sin problemas

Todos lo saben
y entonces buscan mi compañía para charlar por las noches.
Sin embargo yo conozco a alguien que quiere morir en paz consigo mismo
y me produce estremecimientos, insomnio, soledad,
porque la paz conmigo misma sería una guerra sin fin,
dos o tres asesinatos inevitables y alguna entrega desmedida
que no entra en mis planes.
Sin embargo yo sueño por las noches
con un jardín inmenso donde los muertos se levantan para saludarme;
yo sueño con un hombre que me inquieta y como lo ignora
me habla amigablemente del resto del mundo
y de mis múltiples amores, tan simpáticos,
tan apropiados como tema de conversación.




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